El Cañón de Río Lobos se emplaza en un Parque Natural del mismo nombre en Castilla y León. El espectacular cañón ha sido formado a través de los siglos por la fuerza de la erosión del propio Río Lobos, eje del cañón.
Está considerado como uno de los parques naturales más bellos de Europa y damos fe de ello por sus espectaculares vistas.
No sólo el propio cañón es espectacular, todo su entorno es digno de admiración: cuevas, sumideros, acuíferos, una variada flora y una fauna compuesta por reptiles, anfibios, águilas, buitres, halcones, …
En definitiva, hablamos de un marco incomparable para la práctica del senderismo además de que es recomendable en cualquier época del año.
Hay innumerables rutas que realizar por este parque, todas ellas señalizadas, aunque nuestra debilidad es comenzarla en la parte más interesante del cañón, en la zona del Nacedero del Río Ucero, donde además hay habilitados varios parkings pasado el pueblo de Ucero.
El comienzo ya es prometedor. Al poco de bajar del coche y siguiendo las indicaciones nos encontramos con la ermita de San Bartolomé, a unos 3 kilómetros del parque. Situada frente a una imponente cueva con pinturas rupestres, la llamada Cueva de San Bartolomé o Cueva Grande.
El paseo total de este sendero supera los 24 kilómetros con un desnivel unos 400 metros y unas 6 horas aunque su recorrido está bien señalizado y es para todo tipo de publico. Es una ruta muy aconsejable para realizar en familia pudiendo marcar nosotros mismos la duración ya que la vuelta se realiza por el mismo recorrido.
EL final de la ruta se encuentra en el puente de los Siete Ojos. Si somos capaces de hacer los 12 kilómetros de recorrido (más los 12 de vuelta) podremos observar la belleza de este paraje único: El Colmenar de los Frailes, el Río Lobo, formas espectaculares de las piedras desgastadas por los años, buitres y todo tipo de aves rapaces, un laberinto de cuevas imponentes… un espectáculo único que no nos dejará indiferentes.
Y tras una preciosa ruta que podemos realizar incluso en familia, no os olvidéis de la magnífica gastronomía de los pueblos de alrededor, una estupenda forma de acabar el día de la mejor manera.