Entre montañas y túneles: la magia de la Vía Verde del Plazaola
13 de noviembre de 2025

Entre montañas y túneles: la magia de la Vía Verde del Plazaola

Entre los valles verdes del norte de España, donde el aire huele a lluvia y el paisaje parece sacado de una postal, se esconde una ruta que guarda la esencia del viaje lento: la Vía Verde del Plazaola.

Un antiguo ferrocarril reconvertido en camino natural que une Navarra y Gipuzkoa a lo largo de más de 40 kilómetros de pura serenidad.

Caminar por el Plazaola es hacerlo al ritmo del agua y del viento, entre montañas cubiertas de hayedos, túneles infinitos y pueblos que conservan el encanto rural del norte. En otoño, la experiencia se vuelve mágica: las hojas doradas alfombran los senderos, el bosque se viste de niebla y el silencio solo se rompe por el eco de los pasos dentro de los túneles.

Un tren que se convirtió en camino

El Plazaola nació como línea ferroviaria a finales del siglo XIX, conectando Pamplona con San Sebastián para transportar mineral, madera y pasajeros. Pero tras décadas de actividad, el tren dejó de funcionar y el tiempo convirtió sus vías en un corredor natural lleno de vida. Hoy, el antiguo trazado es una de las Vías Verdes más queridas del norte, visitada tanto por senderistas como por cicloturistas que buscan desconectar entre montañas.

El recorrido atraviesa paisajes muy variados: bosques atlánticos, prados, ríos como el Leitzaran, y más de 40 túneles excavados en la roca. Algunos son cortos y luminosos; otros, como el de Uitzi, superan el kilómetro de longitud y sumergen al caminante en la oscuridad más pura antes de volver a la luz del valle. Es una sensación única, casi cinematográfica.

Rutas y tramos más destacados

La Vía Verde del Plazaola puede recorrerse por tramos. En Navarra, uno de los puntos más populares es el que une Lekunberri con Uitzi, ideal para una jornada de senderismo suave y muy fotogénica. Desde Lekunberri, el camino asciende de forma gradual entre bosques húmedos, pasa por túneles iluminados y ofrece vistas preciosas del entorno rural.

En la parte guipuzcoana, la ruta del Leitzaran es una de las más bellas del País Vasco: un valle protegido donde el río serpentea entre el verde intenso de la vegetación. Los puentes de piedra, las antiguas casetas del tren y los restos industriales forman parte del encanto del recorrido.

En total, la vía suma más de 80 km si se unen ambos tramos, aunque la mayoría de visitantes elige caminar una sección de medio día o una jornada completa, aprovechando los accesos y áreas de descanso repartidas por el camino.

El encanto del norte en otoño

Pocos lugares capturan tan bien la esencia del otoño como el Plazaola. El clima fresco, el color cambiante de las hojas y el sonido del agua convierten cada tramo en una experiencia sensorial. No es necesario recorrerla entera: basta con perderse unas horas entre sus túneles para entender su magnetismo.

Es recomendable llevar linterna o frontal, especialmente para los túneles más largos, y un calzado cómodo que resista bien la humedad. El terreno es firme y fácil de seguir, pero las lluvias frecuentes hacen que algunas zonas estén resbaladizas. También conviene revisar los horarios de iluminación en los túneles y planificar la ruta antes de salir, ya que algunas secciones pueden estar cerradas temporalmente por mantenimiento.

Una vía verde que respira historia y naturaleza

El Plazaola no es solo una ruta de senderismo: es un viaje al pasado ferroviario y una muestra de cómo la naturaleza puede recuperar su espacio. Hoy, el valle del Leitzaran es un espacio protegido, refugio de aves, nutrias y ciervos, y símbolo del equilibrio entre historia, paisaje y sostenibilidad.

Caminar por sus pasarelas y túneles es una invitación a detenerse, a escuchar el bosque y dejarse envolver por la calma. No hay prisa ni ruido, solo la sensación de avanzar entre montañas que cuentan historias en silencio.

Porque en el Plazaola, más que caminar, se viaja con los sentidos.