Hay rutas que invitan a caminar. Otras, a pedalear sin prisa. Y luego están las que consiguen algo más: hacerte sentir que atraviesas paisajes completamente distintos en un mismo viaje. La Vía Verde del Carrilet, en Girona, es una de ellas.
Este espectacular itinerario une el corazón volcánico de La Garrotxa con las aguas del Mediterráneo, siguiendo el antiguo trazado ferroviario del “carrilet”, el tren de vía estrecha que durante décadas conectó Olot con Girona y Sant Feliu de Guíxols. Hoy, reconvertido en vía verde, ofrece cerca de 100 kilómetros de recorrido suave y accesible entre bosques, valles, pueblos medievales y tramos rurales llenos de calma.
Una ruta perfecta tanto para senderistas como para amantes del cicloturismo.
Una travesía entre volcanes, bosques y mar
La magia de la Vía Verde del Carrilet está en su enorme variedad paisajística. El recorrido comienza en Olot, rodeado por los volcanes y hayedos del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, uno de los entornos naturales más sorprendentes de Cataluña.
Desde ahí, la ruta desciende suavemente siguiendo el antiguo trazado ferroviario. Apenas hay desniveles pronunciados, lo que convierte esta vía verde en una opción ideal para disfrutar sin prisas y apta para prácticamente cualquier nivel.
A medida que avanzamos, el paisaje cambia constantemente:
- Vías rodeadas de vegetación y túneles de árboles.
- Campos agrícolas y pequeños pueblos con encanto.
- Puentes históricos y antiguas estaciones rehabilitadas.
- Tramos junto al río Ter.
- El ambiente mediterráneo que aparece poco a poco al acercarse a la Costa Brava.
Es precisamente esa transición del interior montañoso al mar lo que hace tan especial esta ruta.
De Olot a Girona: naturaleza en estado puro
El primer tramo, conocido como Carrilet I, conecta Olot con Girona a lo largo de unos 57 kilómetros.
Aquí predominan los paisajes verdes y húmedos típicos de La Garrotxa y La Selva. El camino atraviesa localidades como Les Preses, Sant Feliu de Pallerols o Amer, donde todavía se conserva ese aire tranquilo de los antiguos pueblos ferroviarios.
Uno de los grandes atractivos de esta parte del recorrido es la sensación de desconexión. El trazado avanza entre bosques y zonas rurales con muy poco tráfico y numerosos espacios para detenerse a descansar, hacer fotos o simplemente disfrutar del entorno.
Para quienes practican senderismo, este tramo permite dividir la ruta en varias etapas cómodas. Y para los aficionados a la bicicleta, supone una experiencia muy agradecida gracias al firme compacto y al suave desnivel descendente.
Girona, el punto de unión perfecto
Llegar a Girona es uno de los momentos más especiales del recorrido. La ciudad actúa como nexo entre el interior y el Mediterráneo, y merece una parada tranquila.
Su casco histórico, las casas de colores sobre el río Onyar y sus calles empedradas convierten la visita en un complemento perfecto para la ruta.
Además, Girona se ha consolidado como uno de los grandes destinos ciclistas de Europa, por lo que todo está especialmente preparado para quienes recorren la zona sobre dos ruedas.
Camino hacia la Costa Brava
El segundo tramo, el Carrilet II, continúa desde Girona hasta Sant Feliu de Guíxols, junto al Mediterráneo. Son aproximadamente 40 kilómetros adicionales de recorrido prácticamente llano.
Aquí el paisaje cambia por completo. Aparecen pinares mediterráneos, campos abiertos y pueblos típicos del Baix Empordà. El ambiente se vuelve más cálido, más luminoso y con ese aroma a mar que anuncia el final del camino.
Llagostera, Santa Cristina d’Aro o Castell d’Aro son algunas de las localidades que acompañan esta última parte del viaje.
Y entonces llega el gran premio final: Sant Feliu de Guíxols.
Terminar la ruta viendo el Mediterráneo después de haber salido desde una zona volcánica del interior es una sensación difícil de olvidar.
Una vía verde ideal para disfrutar sin prisas
La Vía Verde del Carrilet es una de esas rutas que permiten adaptar la experiencia a cada persona.
Hay quien la realiza completa en bicicleta durante un fin de semana. Otros prefieren recorrer pequeños tramos caminando y disfrutar de cada pueblo y cada paisaje con calma.
Gracias a su trazado cómodo y seguro, también es una magnífica opción para familias o para quienes buscan iniciarse en el senderismo o el cicloturismo de larga distancia.
Además, durante todo el recorrido existen servicios, áreas de descanso y múltiples opciones gastronómicas donde descubrir la cocina gerundense.
El equipamiento adecuado marca la diferencia
Aunque se trata de una vía verde accesible, recorrer muchos kilómetros siempre requiere ir bien equipado.
Un calzado cómodo, transpirable y con buena amortiguación resulta fundamental para disfrutar de la experiencia, especialmente si alternamos tramos de tierra compacta, grava o largas jornadas caminando.
En rutas tan cambiantes como el Carrilet, donde se pasa de zonas húmedas de montaña a ambientes mediterráneos, contar con equipamiento versátil y preparado para cualquier terreno ayuda a disfrutar del camino con total comodidad.
Porque al final, en rutas así, lo importante no es solo llegar al destino. Es disfrutar cada kilómetro del viaje.