La Vía Verde de la Subbética es, o mejor dicho fue, un tramo del antiguo ferrocarril conocido como “Línea Linares-Puente Genil”, inaugurada a finales del siglo XIX con el propósito de transportar mercancías (principalmente aceite) desde las provincias de Jaén y Córdoba hasta el puerto.
Con el paso de los años, la línea fue clausurada (1984), las vías levantadas y, desde 2001, el trazado ha sido recuperado como ruta para cicloturismo y senderismo bajo el formato de vía verde.
Hoy en día este tramo forma parte de la Vía Verde del Aceite que abarca desde Jaén hasta Puente Genil/Córdoba, e incluye el antiguo tramo de la Subbética, atravesando una de las zonas más bellas y singulares del sur de España.
Lo esencial de la ruta: recorrido, dificultad y cómo planificarla
- Distancia y formato: el tramo Subbética, de los más populares, cubre unos 56–58 km.
- Tipo de recorrido: ideal para bicicleta o senderismo; el camino está señalizado, mezcla tramos asfaltados y de zahorra compactada, y prohíbe vehículos a motor.
- Dificultad: media. Dado que el antiguo trazado ferroviario era relativamente suave, esto lo convierte en una vía verde accesible para una amplia gama de personas (incluso quienes no sean ciclistas expertos).
- Duración estimada: depende de cuántos kilómetros cubras, ritmo y paradas, pero hacer buena parte del tramo en un día es viable; también se puede dividir en etapas si quieres disfrutar con calma.
Para planificarla, muchas personas arrancan desde pueblos como Luque o Cabra (pueblos céntricos de la Subbética), aunque hay múltiples accesos.
Qué la hace especial: naturaleza, patrimonio y sensaciones únicas
Paisaje: olivares infinitos, sierras, cielo abierto
La ruta atraviesa campos de olivos tradicionales — icono del paisaje andaluz — que se mezclan con la orografía diversa de las Sierras Subbéticas. Esa mezcla de monte, encinar, roca caliza y extensos olivares hace que cada kilómetro tenga su encanto.
Historia y patrimonio ferroviario reinventado
Como herencia del viejo ferrocarril, encontrarás antiguos viaductos metálicos, túneles, estaciones rehabilitadas y tramos de la vía férrea reconvertidos en camino. Entre los puntos destacados está el Viaducto del río Guadajoz, una antigua estructura de hierro que salva el río Guadajoz, y que hoy aporta un aire nostálgico e imponente al paisaje.
Pueblos con historia como Zuheros, Cabra, Lucena o Doña Mencía están a lo largo del camino, con su patrimonio local, tradiciones, arquitectura y encanto rural. Esto convierte la ruta en mucho más que un paseo o pedaleo: es un viaje por la historia, la cultura y la Andalucía profunda.
Naturaleza viva: biodiversidad, miradores y contraste natural
La zona que atraviesa pertenece al Parque Natural de las Sierras Subbéticas, un territorio con formaciones kársticas, rocas calizas, cuevas, montañas suaves, valles y diversidad ecológica. Eso significa que además del paisaje agrícola (olivos, viñedos, campo), hay naturaleza más salvaje, bosques, formaciones rocosas, cuevas, ideal para quienes aman naturaleza, biodiversidad y aire libre.
También hay zonas húmedas, humedales y hasta lagunas kársticas, lo que añade valor ecológico a la ruta, perfecta para combinar deporte, paisaje y naturaleza.
Consejos útiles y recomendaciones para recorrerla
- Calzado / medio de transporte: bici (recomendada, ya que el terreno es cómodo), o bien para caminar. La superficie es asfalto/tramo de zahorra, adecuada para bicicletas, senderismo o incluso familias.
- Mejor época: primavera y otoño suelen ofrecer temperaturas agradables y paisaje cambiante, aunque la ruta es disfrutable buena parte del año. Evita, si puedes, los días más calurosos de verano, sobre todo en las horas centrales.
- Planifica paradas: dedica tiempo para ver pueblos, patrimonio, estaciones, viaductos. No es solo pedalear: una parte del encanto está en detenerse a contemplar, visitar, conocer.
- Preserva el entorno: al ser una zona natural y de valor ecológico, conviene cuidar la limpieza, respetar las rutas señalizadas, evitar generar residuos, y promover turismo responsable.